La historia de la molienda en Alderney se remonta a muchos siglos atrás. La referencia más antigua conocida aparece en un manuscrito histórico de la Diócesis de Coutances, que data de alrededor de 1236. El molino actual es anterior a 1792, fecha en la que se amplió hasta alcanzar su tamaño actual. El molino de agua de Bonne Terre sirvió a las necesidades de la comunidad agrícola local durante muchos años. La Sociedad de Alderney documentó que los agricultores llevaban su grano al molino varias veces al año, transportándolo en carros tirados por caballos. El grano se vertía en una rampa en el piso superior y se introducía en las piedras de moler, donde se procesaba para obtener harina y alimento para animales.
La adquisición del molino de agua representó para la Sociedad de Alderney tanto una oportunidad como un desafío. A principios de la década de 1980, poco quedaba de la estructura original, salvo una ruina, y durante muchos años el lugar continuó deteriorándose, quedando cubierto de vegetación e inaccesible. Un punto de inflexión se produjo en 1993, cuando el presidente de la Sociedad, David Thornburrow, impulsó un renovado compromiso con el proyecto. Se abandonaron los planes para deshacerse del terreno y, en su lugar, se inició un programa de restauración. Hoy, el molino de agua de Bonne Terre no solo se erige como un edificio histórico restaurado, sino también como un ejemplo de la tecnología tradicional de molienda.
Su recuperación refleja décadas de dedicación de voluntarios y simpatizantes, lo que subraya la importancia de la conservación del patrimonio liderada por la comunidad.
Extendemos nuestro sincero agradecimiento a la Sociedad de Alderney por su inestimable ayuda con respecto al molino de agua de Bonne Terre.