Si hay un rasgo distintivo del llamado mundo occidental, reside en la forma en que, durante más de mil años, hemos ensalzado la cultura grecorromana como un modelo a replicar, seguir y redescubrir. La idea del Renacimiento surgió de este deseo, casi una necesidad, de regresar a modelos considerados correctos y perfectos. Gran parte de nuestro arte y literatura se ha construido sobre esta búsqueda de una realidad perdida, considerada indispensable.
El libro «Sobre los hombros de gigantes: Mitología clásica en el arte portugués» es un valioso recurso que nos muestra, a los ciudadanos de una época en la que el torbellino del presente parece distraernos de lo verdaderamente importante, cómo esta tradición estética nos persigue y, sobre todo, nos moldea y nos da sentido. Identificar elementos de la mitología clásica en el arte, y en general en la cultura, es un ejercicio relativamente sencillo, dada su omnipresencia. Sin embargo, esta presencia va más allá de una simple cuestión de gusto o moda: la mitología clásica, recreada y reinterpretada a lo largo de los siglos, está tan profundamente arraigada en los conceptos y el lenguaje que utilizamos que nada de lo que pensamos puede entenderse sin este vínculo constante entre nosotros y el mundo perdido de la antigua Grecia y Roma.
La cultura occidental ha tomado prestada la gramática de la mitología antigua para definir conceptos, moral y ética. Para delimitar lo que significa ser humano y, sobre todo, para enseñarnos a vivir en sociedad, a convivir con nosotros mismos, en medio de nuestras luchas y conflictos internos. Es a través de estos episodios que nos examinamos en el espejo y reflexionamos sobre quiénes somos, buscando modelos a seguir, pasiones y sentido a la vida.
A través de este trabajo, publicado tanto en un libro como en esta emisión de sellos, procuramos no identificar las escenas más conocidas o representadas con mayor frecuencia en el arte occidental. En cambio, optamos por presentar una selección diversa que muestra cómo los ecos de la Antigüedad Clásica dan forma a nuestra perspectiva del mundo y nos proporcionan las herramientas semánticas para comprenderlo mejor.
El canon mitológico clásico es, sin duda, el factor determinante de quiénes somos, de cómo pensamos y de cómo nos relacionamos con el mundo. Al explorar una colección de obras de arte que, tras siglos y milenios, reviven una cultura ajena, comprendemos que, en última instancia, es nuestra, aunque haya sido recreada.
Esperamos que, a lo largo de esta obra, el lector llegue a apreciar cuánto de nuestra cultura proviene de un pasado lejano y reconozca cómo nuestra identidad se moldea y nutre mediante un poderoso conjunto de mitos y narrativas que nos dan sentido a nuestro propósito y nos desafían constantemente.