Szentendre, que se alza silenciosamente sobre el Danubio, ha sido testigo durante siglos de la historia y la fortaleza espiritual del pueblo serbio en Hungría. Sus iglesias, calles y patrimonio artístico entrelazan capas de historia, fe y cultura que han forjado la identidad de una comunidad alejada de su tierra natal, pero profundamente arraigada a sus raíces.
Como sede de la Diócesis de Buda, Szentendre se ha convertido en uno de los centros espirituales más importantes de los serbios en esta parte de Europa, un lugar donde la fe ortodoxa, la lengua y el patrimonio cultural se han conservado durante siglos. El Szentendre de hoy, como congelado en el tiempo, es un lugar de calles pintorescas, fachadas coloridas, mazapán y moscatel, restaurantes con jardín y alojamientos, pero para el pueblo serbio es mucho más que un destino turístico y un lugar de picnic. Es un lugar de peregrinación y un recuerdo de los dos brillantes siglos de auge y progreso de nuestro pueblo. La importancia de esta ciudad, situada a unos veinte kilómetros de Budapest, como bastión de los serbios en Hungría, queda patente hoy en día en sus numerosos monumentos, cementerios, iconostasios y objetos de museo; la joya de la corona son sus iglesias. Gran parte de estos vestigios del pasado pertenecen al apogeo del arte barroco serbio y ocupan un lugar destacado en las antologías del patrimonio cultural. Por todo ello, Szentendre ocupa un lugar único en la cultura espiritual serbia.
Este sello postal conmemorativo representa una muestra de respeto hacia la ciudad, símbolo de la perdurabilidad, la universalidad y la unidad espiritual del pueblo serbio, y rinde homenaje a Szentendre como símbolo perdurable de la espiritualidad, la cultura y la memoria histórica del pueblo serbio en Hungría.