Durante casi un siglo y medio, las relaciones entre Serbia y Estados Unidos se han basado en el respeto mutuo, la cooperación y un ideal compartido de libertad. Este año, al celebrar 145 años del establecimiento de relaciones diplomáticas oficiales, conmemoramos los pilares sobre los que se construyó nuestra relación. En este año, en el que también celebramos el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, tenemos la oportunidad de recordar nuestra lucha común, de siglos de antigüedad, por la libertad, un valor que nuestros pueblos aprecian especialmente.
El mismo espíritu de Filadelfia y Boston estuvo presente en Orašac y Takovo. Durante todo este tiempo, el ideal de libertad inspiró a nuestros soldados a luchar codo con codo por un mundo mejor, a nuestros científicos a iluminar y conectar ese mundo, a nuestros empresarios a enriquecerlo y a nuestros artistas a embellecerlo y ennoblecerlo.
Con la esperanza de que en el futuro nos unan aún más firmemente nuestras aspiraciones comunes, celebramos este importante aniversario y recordamos a las personalidades, las ideas y los lugares que simbolizan nuestra lucha por la libertad.
El presidente Woodrow Wilson ordenó que se izara la bandera serbia sobre la Casa Blanca el 28 de julio de 1918, por iniciativa de su amigo Mihajlo Pupin. Este fue solo uno de los muchos gestos de solidaridad de los estadounidenses con el pueblo serbio durante la Primera Guerra Mundial, en la que luchamos codo con codo.