Durante un siglo, la radio ha sido uno de los principales medios de comunicación en Eslovaquia y una fuente de cultura, educación, entretenimiento e información. Asimismo, es importante porque fomenta el sentimiento de identidad nacional y la memoria colectiva. A lo largo de las décadas, ha acompañado a sus oyentes a través de importantes acontecimientos históricos, ha informado sobre cambios sociales y ha creado un espacio para el libre intercambio de arte, información y debate público.
El inicio de las emisiones regulares de radio en Eslovaquia se remonta al 3 de agosto de 1926, cuando Radiojournal realizó sus primeras transmisiones desde Bratislava. El primer estudio se ubicaba en unas instalaciones provisionales en la actual calle Grösslingova y, al principio, solo emitía unas pocas horas a la semana. Sin embargo, la radio rápidamente ganó popularidad y se convirtió en una parte inseparable de la vida cotidiana en Eslovaquia.
A lo largo de su historia, la radio ha desempeñado un papel fundamental al proporcionar al público información sobre los acontecimientos clave de la historia moderna. Dejó una huella crucial en el período del Levantamiento Nacional Eslovaco, acompañó a sus oyentes durante los dramáticos acontecimientos del siglo XX y, después de 1989, se convirtió en uno de los símbolos de la restauración de la libertad de expresión y la sociedad democrática. Ha contribuido significativamente al desarrollo de la cultura, el idioma y la conciencia nacional a través de su cobertura informativa, periodismo, radioteatro, programas musicales y transmisiones en directo.
El sello postal se inspiró en el edificio de la Radio Eslovaca en Bratislava, uno de los iconos más distintivos de la arquitectura eslovaca moderna. La estructura, con forma de pirámide invertida, fue diseñada por los arquitectos Štefan Svetko, Štefan Ďurkovič y Barnabáš Kissling. Su construcción se llevó a cabo entre 1967 y 1983 y se ha convertido gradualmente en un símbolo de la radiodifusión en Eslovaquia. Su diseño original, su singularidad técnica y su significado cultural la han convertido en una de las estructuras más valiosas de la arquitectura eslovaca de posguerra. En 2017, fue declarado monumento cultural nacional.