Encaramado a orillas del lago Juclar, por encima de los 2300 metros de altitud, y arropado por la imponente naturaleza de alta montaña que ofrece la cordillera pirenaica, el Refugi de Juclar es uno de los refugios que mejor simboliza el espíritu montañero del Principado.
Es uno de los cuatro refugios vigilados de los que dispone Andorra que ofrece descanso a excursionistas y montañeros que recorren una de las rutas senderistas más clásicas que ofrece Andorra, como es la de la Vall d’Incles, en cuyo final se encuentra el refugio junto al lago Juclar, el mayor del Principado.
Considerado una joya natural, el valle esconde parajes de gran belleza, con buenos desniveles para montañeros exigentesc, y un sendero que sigue el curso de los ríos Incles y Juclar, que en algunas zonas llega formar espectaculares saltos de agua. En los meses con mayor frecuencia excursionista, un microbús eléctrico ayuda a realizar parte del trayecto.
Alrededor del refugio se erigen las imponentes moles graníticas de los picos de Rulhe, Juclar, Alba y Escobes, con afiladas y escarpadas crestas que desafían a los mejores alpinistas.
El sello simboliza el valor de los refugios como espacios de acogida, descanso y solidaridad entre excursionistas.
Representa la relación íntima entre el ser humano y la alta montaña, así como el respeto al medio natural y a la tradición excursionista.