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PRE-ORDER 100 Años de Heidi Bucher

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Acerca de PRE-ORDER 100 Años de Heidi Bucher

Una mujer adelantada a su tiempo

No comprendida en vida, pero posteriormente aclamada en todo el mundo: Heidi Bucher habría cumplido 100 años este año; una razón más para rendir homenaje a la obra de una de las artistas más importantes de Suiza.

Una habitación flota en el aire y sus paredes ondean con el viento; el diseño muestra una de las obras más conocidas de Heidi Bucher: *Fliegender Hautraum* («Habitación de piel voladora»). Creó esta obra en 1981 en la casa ancestral de sus abuelos; es un ejemplo típico de sus famosas «pieles», realizadas mediante una técnica de conservación arqueológica que consistía en recubrir habitaciones con látex líquido y textiles, dejar secar las capas y desprenderlas después como si fueran una piel. Es una forma de crear improntas de lugares cargados de memoria, a medio camino entre la preservación y la transformación.

«Mi madre era una auténtica vanguardista, una artista que buscaba la emancipación pero que se vio limitada por los rígidos corsés sociales de la Suiza de aquella época. La "habitación de piel" representa la liberación del pasado, de las convenciones, las restricciones y las estructuras patriarcales. Fue una declaración audaz que, lamentablemente, no fue comprendida ni por la sociedad suiza ni por el mundo del arte de aquel entonces», explica su hijo, Mayo Bucher, quien diseñó el sello y custodia el legado artístico de su madre.

Una visionaria intransigente

Heidi Bucher (entonces Heidi Müller) nació en 1926 en Winterthur, en el seno de una familia de clase media. Estudió bajo la tutela de Johannes Itten, Max Bill y Elsie Giauque en la escuela de arte de Zúrich. En 1955 se trasladó a Nueva York, donde fue la única mujer presente en una exposición colectiva que reunía a los 44 artistas más influyentes del momento. La lista de participantes en aquella exposición, celebrada en la legendaria World House Gallery, sigue pareciendo hoy una relación de las figuras más destacadas del mundo del arte: desde Hans Arp, Giorgio Morandi y Heidi Müller hasta Edvard Munch, Wassily Kandinsky y Kurt Schwitters. Décadas más tarde, su hijo reflexiona sobre aquel acontecimiento: «No puedo evitar pensar: "Vaya, mamá, es realmente impresionante que lograras todo eso tan pronto"». En 1960, Heidi Bucher regresó a Suiza, aunque años más tarde volvería a instalarse en Norteamérica durante un tiempo junto a su marido y sus dos hijos. Heidi Bucher tuvo que hacerse valer en un mundo del arte dominado por hombres. A pesar de haber logrado cierto éxito inicial, el gran reconocimiento se le resistía. «Era frustrante, pero también le aportaba libertad. Lejos de los focos, nuestra madre pudo forjar su propio camino, sin concesiones, hasta convertirse en la artista conceptual y de objetos pionera que conocemos hoy», afirma Mayo Bucher.

Reconocimiento a la obra de toda una vida

Heidi Bucher falleció en 1993 en Brunnen, en el cantón de Schwyz. El reconocimiento generalizado no llegó hasta después de su muerte. En 1994, recibió a título póstumo el premio cultural de la ciudad de Winterthur. Posteriormente llegó el reconocimiento internacional, especialmente a partir de la década de 2010, gracias a exposiciones en todo el mundo en Asia, Estados Unidos y Suiza y a su participación en la Bienal de Venecia. «Quizás se adelantó a su tiempo. O tal vez trabajaba pensando en la posteridad. Como ocurre con todos los artistas verdaderamente trascendentales, creó algo que ha perdurado más allá de su propia vida. Por eso me alegra especialmente que la obra de toda su vida reciba ahora este reconocimiento en forma de sello. Me gusta pensar que, convertido en sello, el "skinroom" continúa su vuelo por todo el mundo».