Dmitar Zvonimir, uno de los gobernantes medievales más exitosos de Croacia, fue coronado el 8 de octubre de 1076 tras jurar al papa Gregorio VII que sería su fiel vasallo. En la basílica de coronación de San Pedro y Moisés, en Solin, recibió la corona real de manos del enviado papal, el abad Gebizon, quien también le hizo entrega de otros símbolos de la autoridad regia: un cetro, una espada y un estandarte papal. El juramento de Zvonimir, que garantizó una alianza política y defensiva con la Santa Sede, supuso el reconocimiento jurídico del Reino de Croacia y constituye una prueba más de que, en aquella época, el reino se hallaba al mismo nivel que otros países europeos.
Fue un periodo libre de grandes conflictos bélicos, lo que permitió al rey fortalecer la economía y la cultura. Ordenó construir una basílica de tres naves en Biskupija, cerca de Knin, lugar donde estableció su sede. De todas las donaciones que realizó a iglesias y monasterios, la más célebre es la destinada al monasterio de Santa Lucía en Baška, en la isla de Krk. Así lo atestigua la lápida de Baška, en la que se grabó una descripción de la donación en alfabeto glagolítico hacia el año 1100 y donde aparece mencionado el nombre del rey Zvonimir. Falleció en la primera mitad de 1089 en circunstancias no esclarecidas. Fue sepultado inicialmente en la catedral de Santa María de Knin y posteriormente trasladado a Solin.
A principios del siglo XVII, se pintó un fresco en las Salas Paulinas del Archivo Apostólico Vaticano que representa la coronación de Zvonimir en la iglesia de San Pedro y Moisés, en Solin.