El 21 de septiembre de 2026, el servicio postal francés, La Poste, emitirá un sello de su serie sobre la naturaleza dedicado a la flora submarina.
La flora submarina se revela con la marea baja o al bucear: plantas marinas, especialmente algas verdes, rojas o pardas, a veces diminutas y delicadas, a veces majestuosas. Estas algas emergen como árboles submarinos. Una mirada atenta, un simple toque, basta para maravillarse con su diversidad, sus colores y su belleza. Cada una es una auténtica fábrica de oxígeno: juntas, capturan la energía solar para nutrir la cadena alimentaria.
En la costa, especies sorprendentemente tolerantes a los ciclos diarios de exposición, como el fucus, proporcionan refugio a toda una comunidad animal mientras esperan la marea alta. En las profundidades, los bosques de algas forman auténticos bosques, ofreciendo cobijo y sustento a numerosas especies de peces, cangrejos, estrellas de mar, anémonas y otros animales. Sus frondas lisas y onduladas forman una cubierta que filtra la luz tenue, ideal para el crecimiento de otras algas adaptadas a este sotobosque. En otros hábitats, las plantas marinas forman extensas praderas de pastos marinos, igualmente productivas, que sirven de criadero para numerosos peces y refugio para caballitos de mar.
Esta flora elegante, poderosa y frágil sigue siendo un mundo por explorar, que abre un sinfín de posibilidades. ¿Sabremos cómo cuidarla? El delicado equilibrio de la vida en nuestro planeta depende de ello.